TESTIMONIOS

Gracias a todas las personas que habéis formado parte de la aventura

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Elia. Ilustradora (Valladolid)

Asistir a las residencias Banana es todo un privilegio, la isla, la casa, el taller y la compañía. Son cinco días perfectos para dejarse llevar y disfrutar al máximo. En mis primeras residencias, por motivos personales no pude aprovecharlos como me hubiera gustado, y tenía que volver una segunda vez, lista para liberar mente y manos, y absorber toda la magia y sabiduría de Andrea. Disfruté como una niña y aprendí muchísimo en el taller y fuera de él, la isla es una auténtica gozada, y tener una anfitriona de este nivel, como ya he dicho, ¡un privilegio!

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Uxía. Diseñadora (Vigo)

Tenía fichadas tus residencias desde que las pusiste en marcha pero por trabajo las fechas no eran viables para mi. Así que me pareció el autorregalo perfecto para mi primer año como emprendedora. Me apunté con la intención de conocer de cerca una técnica nueva (para mi) que podría aplicar a mis diseños y con el gusanillo de montar mi propio taller en casa. Aunque esto último no es viable,  me llevé mucho más que un aprendizaje.

 

5 días de desconexión, en un entorno que atrapa, una isla que me queda tan cerca y que conocía tan poco. 5 días que me rindieron muchísimo, en los que aprender sin prisas y disfrutando del proceso. No descarto repetir 🙂

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Antía. Ilustradora (Lugo)

Para mí, las residencias fueron una experiencia. Conocer gente, el lugar,  el taller… Es una gran aventura en la que conviven el buen rollo, el arte, un sitio increíble y un ambiente insuperable.

 

Que haya gente tan variada, en profesión, carácter,  estilos… sin duda es un elemento muy enriquecedor a nivel personal. Además, la isla se convierte en un lugar terriblemente mágico y cotidiano a la vez, dentro de ella comprendes  que lo que tenemos aquí  es sin duda lo mejor que podemos tener. Y para mi encontrarme con la serigrafía fue como conocer un nuevo idioma con el que comunicarme. ¡Es algo nuevo para seguir aprendiendo y creciendo! Y eso, sin duda es lo mejor de todo.

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Macarena. Project Manager (Mallorca)

Inicialmente era más una escapada mental. El hecho puro de estar en un sitio diferente, conviviendo con personas que no conocía de nada y encima aprender, cosas para mí fue un regalo absoluto.

 

Me enamoró el taller, la serigrafía, las risas, los desayunos como si nos conociésemos de toda la vida. Los nervios del aprendizaje y especialmente regalarme ese tiempo. Conocer Galicia, tus rutas turísticas por Arousa, el amor con el que nos explicabas las cosas y así podría seguir y seguir…

 

Por eso, para mí, lo mejor de la residencia fue la semana de experiencias y la paz con la que volví a casa.

 Marta. Ilustradora (Madrid)

Desde mi punto de vista, en un curso no se trata de hacer una obra maestra, sino de aprender y disfrutar, de conocer la técnica y sus posibilidades. Y en fin, poder hacer en una semana serigrafía sobre papel, textil y cerámica, me parece super interesante. Creo que para la gente que conozca las técnicas, puede  ser una oportunidad para probar cosas nuevas o para hacer serigrafía en la isla, que también es un lujo

Ileana. Ilustradora (Lisboa)

Me encantó la compañía y el espacio. Creo que tuve mucha suerte de coincidir con un grupo tan majo y diverso. La convivencia fue super fácil y amena. Intercambiamos mucha información, experiencias y risas. El taller, la casa y la isla fueron el escenario perfecto. Me llevé la impresión de que es posible dedicarse a aquello a  que te apasiona. Fue inspirador.

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Blanca. Fotógrafa (Barcelona)

Es una experiencia fantástica para desconectar en un entorno privilegiado.

Toni. Farmacéutico de profesión y diseñador de vocación  (A Coruña-Mallorca)

Personalmente lo mejor fue desconectar de todo. La atmósfera que se crea nada más llegar, hace que te olvides de todo y te centres en ese lado creativo que tenemos ( y que a veces tenemos un poco olvidado).

Me llevo ganas, muchas ganas de seguir sumergido en mi mundo y de no dejar que se apague mi yo creativo. El saber de tu mano, que si luchas por lo que te apasiona, sí se puede.